El pasado sábado nos reunimos a jugar la segunda sesión de Terreno Desconocido, en donde los aventureros lograron destruir la fuerza goblin, no sin antes descubrir la fuerza oscura que aún residía en una colina olvidada de las Montañas Nezher...

Participaron:
Selene, Clériga Humana (personaje de Ana Laura Custo, manejado por Santiago Banciella)Dhuck, Bardo Gnomo (Diego Lugones)Brom Hojafilada, Monje Humano (Lucas Tamburini)Balarian, Paladín Humano (Matias KISSERO)Aiwëndil Súlimo, Hechicero Elfo (Santiago “Garza” Banciella)Fofodon Altachala, Ladrón Mediano (Santiago Custo)Los peligrosos goblins contaron con algunas artimañas y cierto poderío para enfrentar a los aventureros, pero no fue suficiente: ni siquiera el Médico Brujo Endugu pudo contener la furia y tenacidad de los jóvenes alumnos de Dorgan.
En la macabra habitación de Neegla, la líder Goblin pudieron dar con el libro que buscaban, titulado
“Guía práctica del mago para hacer amigos: cómo atar familiares contra su voluntad”. Habiendo logrado uno de los objetivos de su misión, los aventureros continuaron con la búsqueda de
Hezzrack, el amigo de Szaren el Mago.
Después de recorrer las cavernas, pudieron comprobar que uno de los túneles había sido excavado profundamente en la colina, tanto que confluyó en una antigua sala inferior de la fortaleza del poderoso Nigromante olvidado. Grande fue la sorpresa de Selene al ingresar en la primer sala; enfrentarse cara a cara con seis horrorosos y maléficos esqueletos armados de pies a cabeza no es una experiencia agradable. Los condenados emergieron de unos sarcófagos deseando oscuridad, terror y muerte… pero la fe de la clériga y la intervención de Fharlanghn pudieron más: el símbolo del Dios de los Caminos centelleó en la sala y los no-muertos cayeron fulminados, sólo quedaron cenizas, armaduras y armas viejas.
Los pocos goblins que quedaron escondidos en las profundidades de las cavernas fueron destruidos, y una pequeña mazmorra alojaba una pareja de medianos prisioneros quienes, enfermos, suplicaron a los aventureros para que los salven de su cautiverio. El paladín Balarian notó su exposición de la enfermedad al notar picor en los ojos y cierto mareo. Pero todos iban a tener que aguardar un poco más… el mal debía ser destruido por completo.

Luego de unas horas de descanso, decidieron traspasar las puertas de la primer sala… para encontrarse con una gran cámara de forma octogonal. Levemente iluminada con tres antorchas, la zona noroeste de la cámara estaba totalmente sepultada por piedras de la colina que antes conformaban el techo. En la pared norte y este habían dos puertas dobles, y en el centro de la habitación había un estanque redondo de dos metros de radio y uno de alto… y detrás del estanque se erguía la jefa goblin y su capturado familiar, Hezzrack.
Sólo bastó que uno de los personajes ponga un pié en la cámara para que desde el estanque emergiera violentamente una Bestia horrenda. Un ruinoso y temible Dragón Esqueleto se lanzó contra ellos, vomitando terror y exigiendo carne.

Larga fue la batalla. Aquellos temerarios que se enfrentaron al dragón cayeron heridos bajo el poder de sus fauces, mientras que Neegla daba órdenes a Hezzrack y combatía contra el resto de los héroes. La sangre tiñó los suelos de la polvorienta cámara y sobre ella, los héroes pudieron sobrevivir gracias a la habilidad de sus armas, el arte de la magia y sus poderes curativos. Hezzrack, ahora liberado, agradeció a los aventureros y les deseó buena suerte a todos, les guiñó un ojo y se alejó volando de su vieja prisión, temeroso de que utilizaran el poder del libro nuevamente contra él.

Los héroes terminaron de registrar la sala y el laboratorio nigromántico adyacente. Muchos objetos de valor fueron a parar a sus arcas, merecido botín por arriesgar el pellejo en la peligrosa aventura. El camino hacia Hilltop no les deparó sorpresas, Szaren rebosaba de felicidad al contemplar el libro (pero apenas se intersó sobre el destino de su
"amigo") y les recompensó tal como lo había pactado. Los medianos y el Paladín Balarian fueron atendidos por el clérigo Gilford , quienes se recuperaron milagrosamente de la enfermedad “Ascua Mental”. Los pequeños agradecieron sobremanera a los héroes (principalmente a Balarian) y en la posada La Caldera Humeante empezaron a hablar sobre las peripecias de los “Últimos Hijos de Dorgan”…
…tal vez haya llegado la hora en que los héroes renazcan.